Categoría: Agua
19 Mayo 2007
"… La profundidad del mar depende de los pies. De los pasos que uno esté dispuesto a dar hacia adentro. Hay gente a la que el mar le llegará siempre a la cintura, sólo a la cintura. Y otros que se quedarán en la playa toda la vida."

Dulce Chacón
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19 Mayo 2007
Naufrago fui, antes que navegante.
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5 Septiembre 2006
“Hoy me atrevo a decir que se acabó, como yo mismo un día de éstos, ¿quién lo sabe? La fecha incierta no se presiente. Estos recuerdos, así, en maraña, no surgen quietos; vienen y van, parecen girar, mezclarse, perseguirse, furiosos o frenéticos, ni uno solo tranquilo ni duradero. Los que aparecen iluminados, aunque nunca enteramente, son momentos cualesquiera en que culminó el amor: aquella tarde en que ella resbaló y estuvo a punto de caerse del bote al río, o aquella otra de lluvia, en que cuando iba a pedirle que detuviese el coche, porque necesitaba besarla, ella paró de repente y me besó. Pero después pierden la luz y se pierden ellos mismos en el general olvido, y son otros los que ocupan su lugar y se iluminan, para enseguida también desvanecerse: los miedos, las esperanzas irracionales, algún gemido. Contarlos es difícil al no existir en la memoria ese orden que el relato requiere. Tampoco es fácil describirlos, por la imprecisión de sus contornos al recordarlos, por su fugacidad. ¿Se distanciaron, o coincidieron, esta caricia con la otra, o es que duplica la memoria lo que fue uno? Acontecieron, sin duda, un día después de otro, y con su ritmo. El orden se perdió en el olvido: del ritmo, me queda la sensación, antes la llamé frenética, real como los acontecimientos mismos.”
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5 Septiembre 2006
“Seguía el orballo. En alguna canción olvidada, tal vez en algún poema, se dice que «llueve en mi corazón». Da tristeza, pero una tristeza grata a la que es placentero entregarse. Es un sentimiento difuso, cuyo nombre tal vez no sea el de tristeza. El portugués de saudade, o de soidade, que yo indistinguiblemente solía usar cuando me hallaba en aquel estado. Nada hay capaz de sacarlo a uno de él, cuando le tiene cogido. La poesía sirve para expresarlo, pero yo la había perdido hacía tiempo y fracasaron mis intentos más recientes de recobrarla. ¿Fue una tarde así, saudosa, morriñenta, que acabó como había empezado, verdadera suspensión del tiempo, que no se siente fluir, quieto en el corazón aunque transcurra en los relojes? Con el alma vacía, con los sentidos abiertos a la única sensación: de quietud, quién sabe si de eternidad… Pasar de este estado al sueño es como renunciar al paraíso por unos cuantos ensueños inciertos.”
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1 Septiembre 2006
“Las cosas de este mundo no marchan bien. En general, son cada vez más inquietantes, si bien nos aferramos a un resquicio de esperanza. Es sobre lo que escribo, sobre lo desesperante y sobre lo que todavía podemos esperar. Los libros que me llegan son cada vez más pesimistas. Dan testimonio de las muchas realidades que han desaparecido para siempre, y, sobre todo, de que puede desaparecer la realidad. ¿Es posible que los hombres seamos tan insensatos?
…//…
Está el tiempo de lluvia. Quizá eso aumente mi melancolía.”
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5 Mayo 2006
"Detrás quedaba una adolescencia cuyos paisajes familiares me eran tan remotos, al cabo de tres años, como remoto me era el ser doliente y postrado que yo hubiera sido antes de que Alguien nos llegara, cierta noche, envuelto en un trueno de aldabas; tan remotos como remoto me era ahora el testigo, el guía, el iluminador de otros tiempos, anterior al hosco Mandatario que, recostado en la borda, meditaba -junto al negro rectángulo encerrado en su funda de inquisición, oscilante como fiel de balanza al compás de cada ola..."
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3 Mayo 2006
Pitágoras, a mi entender –aunque, ¿quién entiende la compleja totalidad de su pensamiento?-, pensaba que la unidad era la base de todas las cosas. Del uno, la unidad, deriva el número. De los números, los puntos. De los puntos, las líneas de conexión. De las líneas, los planos; y de éstos, los sólidos. Y de los sólidos, los cuatro elementos: el fuego, el agua, la tierra, el aire. Estos elementos se reúnen y forman el universo, que está constantemente vivo y en movimiento. Una esfera que contiene en su centro una esfera más pequeña: la tierra.
Pitágoras creía que, entre todos los sólidos, la esfera es el más hermoso; y que de todas las figuras planas, la más sagrada es el círculo, donde todos los puntos están unidos y no hay principio ni fin.”
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29 Abril 2006
"Abre tus ojos verdes, Marta, que quiero oír el mar."
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