“Había leído mucho sobre los grandes servicios prestados a soberanos y Estados y deseaba ver a las personas que habían realizados tales servicios. Preguntando, me enteré de que sus nombres no se encontraban en ninguna crónica, excepto algunos de ellos a quienes la historia había descrito como los sinvergüenzas y traidores más infames. En cuanto a los otros, nunca había oído hablar de ellos. Todos tenían abatido el semblante y un atuendo de lo más miserable, la mayoría de ellos diciéndome que murieron en la pobreza y la deshonra, y el resto en un patíbulo o la horca.”
« Thomas Mann: “En el ínterin, los venecianos…” | Inicio | Patricia Highsmith: “París quedó reducido…” »
Escribe un comentario