Bernardo (…) era un hombre muy leído, vital, considerado, y la sangre le desagradaba, pero un arzobispo ahorcado era harina de otro costal, algo digno de verse.
Bernardo (…) era un hombre muy leído, vital, considerado, y la sangre le desagradaba, pero un arzobispo ahorcado era harina de otro costal, algo digno de verse.
Recorto palabras con tijeras doradas. Miro los fragmentos y los uno con seda transparente. Cinco elementos los agrupan: la tierra, el aire, el agua, el fuego y la esencia humana.
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